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Encierro | 18/7/2019

Gran esfuerzo...

En una época en donde lamentablemente la Fiesta Brava ha dejado de ser un espectáculo importante para algunos patrocinadores, se sigue manteniendo en pie. Es real que sino hay un anunciante con intención de invertir en ésta puesta en escena, se pueda solventar los gastos que se generan alrededor de la misma.

Antes las empresas cerveceras, cigarreras, licoreras, bancos, refresqueras o de telefonía, entre otros, hace menos de 30 años, eran un fuerte capital en la difusión de los toros, hoy tristemente han dejado de creer; la mentira y el engaño de quienes son detractores de la tauromaquia, han corrido información errónea y falsa sobre esta tradición que está cerca de cumplir 500 años en nuestro país, además “todo lo que sea sangre está vetado”.

Este fin de semana inicia su actividad la Plaza Arroyo, la cual se ubica al sur de la Ciudad de México. Ya son 28 temporadas (con la que arranca el sábado) que se celebran en el pintoresco, pero asolerado coso, que si bien en estas más de dos décadas de darle apoyo a la novillería, han tenido que parar la actividad, y no ha sido por no querer dar festejos, sino, la realidad es en la parte de invertir y redituar en la economía.

Crear difusión

Platicando con el empresario José (Pepe) Arroyo el día de la presentación de los carteles, comentaba que desde hace mucho tiempo a disminuido la cuestión de que la fiesta sea negocio, y salvo en contadas ocasiones cuando el torero es del interés del público; y en apoyo a los jóvenes que empiezan, crean alianza para poder difundir los festejos, por ello se televisan y se trasmiten a través de las redes sociales, con el fin de que se conozcan a los muchachos.

Pero cómo lo decíamos anteriormente, la falta de apoyo siempre merma el esfuerzo. Recordemos que en años pasados se celebraban alrededor de 12 festejos en la plaza del afamado restaurante, sin embargo, últimamente se celebran ocho festejos, pues el hilo siempre se rompe por lo más delgado, y en palabras de Pepe es pasión lo que los lleva a continuar con la organización y seguir ofreciendo novilladas con el fin de que salgan toreros que puedan en el futuro ser figuras.

Este es un ejemplo de una empresa en particular. La Florecita hizo lo propio en dar novilladas y corridas de la mano del ganadero Sergio Hernández Weber y en el Cortijo Los Ibelles de Don Raúl Ibelles donde también se dieron festejos menores.

Deseamos que este amor por la tauromaquia siga viva y que aficionados valoren este trabajo, pues más que invertir, que es cierto, es una buena “lana” la que desembolsan los empresarios por dar toros, la afición se deje de quejar y se retraten en la taquilla, que es ahí donde se ve su amor por esta bonita fiesta...

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