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PAQUIRRI: 42 AÑOS DEL DRAMA DE POZOBLANCO

Víctor Ramírez Vitico - Colaboración Especial - 26/09/26

Francisco Rivera “Paquirri” se presentó en Pozoblanco el 26 de septiembre de 1983 estoqueando toros de Carlos Núñez alternando con Julio Robles y Tomás Campuzano, paseando cuatro orejas y un rabo en tarde triunfal. Sin saberlo esa salida a hombros de la pequeña plaza cordobesa empezaba a descontar el reloj terrenal para el torero de los ojos verdes.

 

EL DESTINO SELLA LA SUERTE DE PAQUIRRI

 

Paquirri no tenía previsto torear en Pozoblanco, su plan inicial era cerrar la temporada en Logroño, pero Diodoro Canorea le insistió mucho para contratarle en la feria pozoalbense a lo que accedió el matador tras su gran debut del año anterior, siendo en teoría una corrida “a modo”.

 

UNA MAÑANA FELIZ

 

Paquirri llegó a Pozoblanco sobre las seis y media de la mañana del miércoles 26 de septiembre de 1984 desde Logroño donde el día anterior toreó una corrida de Buendía y Dionisio Rodríguez a la que cortó una oreja alternando con Luis Francisco Esplá y Vicente Ruiz “El Soro”. Se hospedó en el hotel “Los Godos” en la habitación número 307, apenas llegó se fue a dormir. Sobre las diez de la mañana se despertó con la alegría de saber que era la última corrida del año. Se duchó y a las once de la mañana bajó al comedor con una alegría inusitada y sin el más mínimo ápice de preocupación. Saludó a José Cubero “Yiyo” en el comedor y a su cuadrilla con la frase “señores esto está acabado”. Estaba muy radiante, hablaba sin parar de sus planes futuros y esa locuacidad asombraba incluso a su cuadrilla.

 

LA ÚLTIMA COMIDA

 

Un almuerzo frugal fue la última comida de Paquirri, tortilla de patata, flan y agua mineral no muy fría. El camarero le ofreció vino y respondió que se reservaba para la noche que terminaría con dos botellas, pensaba cenar en una venta a las afueras de Córdoba con toda la cuadrilla para celebrar. Luego de comer propuso jugar a las cartas a sus banderilleros hasta la hora de vestirse y les ganó todas las manos, entre grandes risas y festejando. Unas cuantas pesetas le ganó a cada uno.

 

AZUL MARINO Y ORO

 

Ramón Alvarado su mozo de espadas deshizo la partida con la frase “Paco, es la hora” para comenzar el ritual de vestirse de luces por última vez de azul marino y oro, tras los clásicos ejercicios de precalentamiento habituales en Francisco Rivera. Sobre las cinco y media de la tarde pidió un café con mucha leche y partió a la plaza con una alegría incluso extraña.

 

LA ÚLTIMA OREJA

 

Paquirri hizo el paseíllo con los debutantes en esta plaza José Cubero “Yiyo” y Vicente Ruiz “El Soro” para lidiar toros de Sayalero y Bandrés. Cuajó una buena faena al flojo y noble primero al que cortó la última oreja de su vida, toro que brindó al entonces novillero sin picadores Manuel Díaz “Manolo” luego en los carteles “El Cordobés”.

 

“AVISPADO”

 

“Avispado”, número 9, negro, 420 kilos fue el cuarto de la tarde, muy astifino. Canorea lo vio por la trampilla de chiqueros y comentó lo astifino que era. Paquirri lo toreó a la verónica con temple, alguna de ellas mirando al tendido. Al llevarlo al picador el toro le avisó una vez y en la segunda le pegó una tremenda voltereta, con furiosos cabezazos, hundiendo todo su pitón derecho en el muslo del diestro. Eternos segundos en los que Paquirri intentó zafarse del cuerno hundiéndolo más.

 

LA ENFERMERIA

 

Con una claridad sorprendente ante la cámara de Antonio Salmoral el diestro le explicó al doctor Eliseo Morán la cornada: “Doctor, yo quiero hablar con usted por favor, la cornada es fuerte, tiene dos trayectorias, una pa aca y otra para allá, abra todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos, eh tranquilo”. Pidió agua, pero no podía tomarla, sólo se enjuagó la boca. Estaba algo reacio a las transfusiones de sangre por miedo a un rechazo ¿recordando quizá a Manolete? La cornada era descomunal, impresionante.

 

TRES FRANCISCOS: UN DRAMA

 

Francisco Rossi fue el chófer que condujo la ambulancia desde Pozoblanco a Córdoba y el médico anestesista Francisco Funes acompañó a Paquirri en el drama, comentó que el torero aguantó el muchísimo dolor con estoicismo, el médico sujetaba los frascos con suero y sangre por la mucha velocidad a la que iban. A mitad del viaje el torero empezó a sudar copiosamente, a ahogarse, Funes le colocaba la mascarilla de oxígeno que Paquirri que éste a veces se quitaba, ante el paro cardiorrespiratorio le aplicó también la técnica boca a boca. Poco antes de llegar al hospital militar el diestro perdió el conocimiento y no lo recuperó más hasta fallecer ya en los pasillos del hospital camino al quirófano.

 

ALGUNOS DATOS DE PAQUIRRI

 

Paquirri fue un torero muy castigado por los toros, entre cornadas, puntazos y lesiones sufrió unos 26 percances, varias caídas de caballos y accidentes de tránsito. Concedió 7 alternativas siendo la última la de Manuel Cruz “Morenito de Jaén” el 21 de abril de 1984 siendo el testigo Luis Francisco Esplá.  Confirmó la alternativa a cuatro toreros, Marcelino Librero “Marcelino·, Luis Reina, Juan Antonio Ruiz “Espartaco” y José Valencia, esta ceremonia en Bogotá. No gustaba Paquirri de las corridas duras, sólo estoqueó una de Miura en su vida en Vinaroz el 12 de julio de 1970, alternando con Pedrín Benjumea, su hermano José Rivera “Riverita”, cortando dos orejas, en el cartel estuvo el rejoneador Álvaro Domecq con un toro de Torrestrella. Paquirri toreó aproximadamente 82 novilladas con picadores y 1.297 corridas de toros, cortando 2.111 orejas y 218 rabos. Francisco Rivera “Paquirri” tuvo una vida corta y apasionante que el 26 de septiembre de 1984 se convirtió en leyenda.