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“Calita” y la ganadería de Ordaz, conquistan Guadalajara

Luis Fernando Loza Lepe, Guadalajara. - Colaboración Especial - 28/09/25

Cuatro orejas y un rabo fue la cosecha de Ernesto Javier Tapia “Calita”, en la cuarta corrida de la Temporada Grande en Guadalajara, festejo consagratorio para el capitalino.

 

El ganado de Ordaz también puso su parte para el rotundo triunfo del “Calita”, su lote fue el mejor de un encierro que destacó casi totalmente.

 

El sexto de la tarde, armó la escandalera en El Nuevo Progreso,  “Dos arbolitos” atendió la muleta convencido y con casta, por ambos lados, claro, noble y bravo en su recorrido; y sin ni siquiera voltear a ver a su lidiador.

 

La faena fue creciendo y alcanzó el culmen cuando bajaron  del tendido las notas de “En er mundo”, el coso tapatío se entregó al “Calita”, que pintaba largos muletazos ante una afición que por fin se echó a la bolsa.

 

La petición del indulto apareció con fuerza desde que Ernesto Javier regresó a la cara del toro con el estoque verdadero, una y otra vez la gente le impidió perfilarse para finiquitar, hasta que no hubo otra opción tras la indicación clara  del biombo para ejecutar la suerte suprema; “Calita” colocó un estoconazo para firmar su mejor tarde en Guadalajara.

 

El juez Alfredo Sahagún mostró dos pañuelos, pero la clientela no paró en solicitar mayor reconocimiento para el espada, hasta que apareció el pañuelo verde; orejas y rabo para Tapia.

 

Desde su primero, el torero de la capital, se puso en torero, recibió a “IV” a porta gayola, estuvo atento a una correcta dosis de vara y con la muleta cuajó entregada faena, casi toda por el pitón derecho con largueza y buen gusto. Tras certero espadazo, cortó sus primeras dos orejas del festejo y el burel recibió el arrastre lento.

 

Por su parte Paco Ureña salió molesto de la plaza tras no cuajar algo a la altura de la ocasión, con su primero pudo mostrarse hasta donde las condiciones del toro se lo permitieron y su segundo fue el ejemplar que desentonó con el resto del encierro.

 

Óscar Rodríguez “El Sevillano”, mostró disposición a toda prueba con su lote, decidido a triunfar en su tierra y ante su gente, quizá se presionó de más.

 

Óscar salió con un golpe en la cabeza tras el empellón recibido en su primero cuando buscó despacharlo. Con su segundo poco pudo hacer, enfrentó un toro poco claro al que pasaportó tras dos pinchazos. En sus dos turnos, la afición le llamó a saludar al tercio.

 

El encierro de Ordaz, tuvo muy buena presentación, destacaron el primero, el tercero (arrastre lento) y el sexto (vuelta al ruedo).

 

Al final de la corrida, la afición se desbordó al ruedo para sacar a hombros a los ganaderos de Ordaz y al “Calita”