Guadalajara.- Dos orejas que pudieron ser tres, paseó en el ruedo del Nuevo Progreso, el venezolano Jesús Enrique Colombo, quien apareció en el cartel de este domingo para sustituir al lesionado Antonio Ferrera.
En su primero, lució con la capa, elegante, muy solvente; invitó a sus alternantes a cubrir el segundo tercio, como ocurrió en los tres primeros toros, y con la muleta generó interesante faena.
Colombo aprovechó el recorrido de ‘Atardecer’ por ambos lados, aparecieron lentitud y largueza ante un astado, que como todos los que se lidiaron, humillaban poco.
El venezolano dejó muy buena estocada, de efectos inmediatos, el respetable pinto de blanco los tendidos; la autoridad mostró solo un pañuelo y la petición general tomó mayor fuerza, pero el segundo premio no se concedió, bronca y abucheo para el biombo.
En su segundo, Colombo enfrentó un ejemplar nada claro de embestida y rebrincón, de hecho en el segundo par de banderillas le derrotó en el pecho y le complicó la respiración por instantes.
Aun así, el sudamericano intentó de todas las formas meterlo en su muleta, consiguió muy poco, pero la entregada estocada que colocó, y su tesón inquebrantable, se tradujo en su segunda oreja del festejo.
Antonio García “El Chihuahua”, cortó un apéndice al abreplaza, se vio solvente con el capote, fue el primero en invitar a los alternantes a poner los palos, luego alegró la tarde con muletazos por derecha que culminó con soberbio estocadón para cortar, en ese momento, la primera oreja de la tarde.
Con su segundo, el ejemplar de mayor presencia y cornamenta de la tarde, no pasó nada con el capote, colocó los tres pares para el agrado del público y con la muleta estuvo notoriamente desconfiado; encima sufrió dos veces la luxación de su hombro izquierdo en su intento por despachar a su enemigo, no pudo continuar y se fue a la enfermería. Colombo se encargó, al primer intento, de finiquitar el trámite.
Y Román Martínez, no pudo concretar la tarde que esperaba, e fue al centro del ruedo para recibir a ‘Venturoso’, que desde su salida se complicó para el espada de Yahualica.
Dubitativo y quizá con el nervio de su presentación en El Nuevo Progreso, Román se eternizó con los aceros y estuvo a pocos segundos de escuchar el tercer recado desde las alturas.
En su segundo, ya un poco más asentado, logró muletazos de calidad pero sin hilvanar algo duradero, despacho al cerraplaza en el segundo viaje.
Los toros al final de cuatro hierros, Barralva, La Playa, Campo Hermoso y La Venta del Refugio, todos con buena presencia, aplaudidos en el arrastre el tercero y el cuarto.