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Oreja de peso para Diego Sánchez en Gdl

Luis Fernando Loza Lepe, Guadalajara. - Colaboración Especial - 07/09/25

OREJA DE PESO PARA DIEGO SANCHEZ

 

Arrancó la llamada “Temporada Grande” en Guadalajara y Diego Sánchez se instaló como el primer triunfador de este serial con una oreja cortada a su primero, con una meritoria labor a un toro que se tradujo en un examen profesional para el joven espada de Aguascalientes.

 

“Renaciente” de Santo Toribio Romo, fue un colorado serio de estructura y cornamenta, al que Diego le aguantó su lenta embestida hasta pasárselo a placer por la cintura, bajo la algarabía de los tendidos.

 

Diego mostró el sitio que ha logrado en los últimos meses en la cara de los astados, y el apéndice que cortó lo ratificó en el gusto de la exigente afición tapatía. Su espadazo fue casi fulminante, a milímetros de ser perfecto, quizá por ello no llegó del biombo la segunda oreja que buena parte de la clientela solicito para el más joven del cartel.  

 

En su segundo le metió mucha voluntad, pero las condiciones del cierra-plaza no fueron garantía de nada.      

 

Por su parte, el madrileño Fernando Robleño, que se presentó y se despidió del Nuevo Progreso, regaló detalles finos y con profundidad en su primero, sobre todo cuando se sienta en los riñones y baja la muleta para dibujar largos derechazos, la estocada se fue abajo y se esfumó la posibilidad de tocar pelotras lo hecho en el ruedo.

 

En su segundo, salió por toriles el mejor ejemplar, en presencia, de la tarde,“Campirano” con 525 kilos con el que Robleñono se acomodó jamás, quizá dos o tres muletazos con las zapatillas quietas y no hubo más, colocó media estocada sin efectos para luego despachar al primer golpe de descabello; muy poco que escribir a casa por parte del madrileño en su toro del adiós, aun así, la gente tuvo la cortesía de llamarlo a despedirse al tercio.

 

Y Fermín Rivera pudo tener mejor suerte, a su primero, que tuvo una muy buena vara y tercio de banderillas, le estructuró una  faena con detalles interesantes que presagiaron los primeros premios del festejo, pero sus fallas con el acero lo alejaron de esa posibilidad.

 

En su segundo, su enemigo cambió de lidia drásticamente y no tuvo otra que hacer, más que resignarse a irse en blanco del coso tapatío.

 

El debut de la ganadería jalisciense de Santo Toribio Romo en Guadalajara, resultó con cuentas a favor para la familia Martínez Barone, el encierro, en su mayoría tuvo presencia y se dejaron meter mano; los cuatro primeros ejemplares fueron reconocidos por la afición en el arrastre.