Apizaco, Tlaxcala.- El ecuatoriano Luis Paguay, salió decidido a entregarse - aunque medido de valor, para buscar el triunfo a toda costa la noche del viernes en la tercera novillada sin picadores dentro de “ La Copa Pana” en Apizaco, Tlaxcala en donde cortó una oreja que el público reprobó.
Fue una noche en donde la voluntad de los aspirantes a novilleros ha sido mucha y más allá de tres avisos a Daniel Sánchez, dos al zacatecano Sergio Gerardo y la vuelta de Abraham Guerrero, la noche ha sido temática ya que cada torero enseñó su quehacer, además del show del espontáneo que saltó y pegó muletazos al novillo de Paguay por la misma vía de la oportunidad para torear.
Se lidiaron ejemplares de Antonio de Haro que metieron la cabeza y obligó este encaste a hacer bien la faena delante de la cara. Recibió el segundo de la noche llamado “Custodio” la ovación por su clase. El cuarto del ecuatoriano también tuvo clase y juego.
Sergio Gerardo (Zacatecas). Ovación en el tercio tras dos avisos. Tuvo momentos, buen idea en su estructura en labor. Brindó a Juan Antonio Hernández.
Abraham Guerrero (Michoacán). Fue una faena de entrega y al quedarse bien parado, pudo correr la mano y hacer una faena con sus pausas. Ovacionado en la vuelta tras aviso; Arrastre lento al Novillo que fue brindado al regidor David Morales.
Daniel Sánchez (Tlaxcala). Tres avisos, pero le puso sazón a su faena en una labor donde salió en novillero hambriento de triunfo, pero sin idea de donde estan los terrenos. Recibió de farol, puso banderillas pero mal con la espada.
Brindó al maestro José Antonio Campuzano que estuvo presente observando a los noveles mexicanos.
Luis Paguay de Ecuador que se saltó al ruedos varias veces en plazas de Tlaxcala, recibió la oportunidad y tuvo que salir a mostrar que efectivamente hay tela de donde cortar al cortar una oreja con base a coraje y entrega a pesar que recibió una madrina por parte del novillo que después del arropón parecía escapar el valor, pero se repuso. La oreja fue protestada pero el torero disfruto.
Si bien es cierto recibió arrodillado con un farol, pero cubriendo su cuerpo antes de salir para desplegar el capote al momento del embroque le dio dimensión y emoción a su toreo.
Ciertamente tiene el sello de la casa, ya que entrena con el matador Uriel Moreno “El Zapata” quien es un genio para mover el capote, poner banderillas y torear con un sello propio.
El show lo hizo un espontáneo que emulando las hazañas de Paguay, busca seguramente llegar a una oportunidad. Lo cierto que pegó muy quieto un par de muletazos. Al final la misma autoridad lo dejó libre y regresó al tendido.
Al final entonces la oreja protestada de Paguay y la vuelta de Abraham Guerrero significaron un noche con sabor a afición.