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Valente Arellano: El Torero de Torreón que México Perdió Demasiado Pronto

Edgar Mendoza - Colaboración Especial - 05/08/25

Un 4 de agosto se nos fue una promesa del toreo mexicano

Hace cuarenta y un años, el 4 de agosto de 1984, México perdió a uno de sus toreros más prometedores en un trágico accidente de motocicleta. Valente Arellano, el joven diestro de Torreón, falleció al día siguiente a consecuencia del estallamiento de órganos internos provocado por el siniestro, cerrando para siempre las páginas de lo que se proyectaba como una carrera meteórica en el mundo taurino.

 

El Meteoro de Torreón

 

Valente Arellano había demostrado desde sus inicios que poseía esa chispa especial que distingue a los grandes del toreo. Su debut en la catedral del toreo mexicano, la Plaza México, el 26 de septiembre de 1982, fue más que prometedor: cortó dos orejas en una actuación que anunciaba el nacimiento de una nueva figura.

 

Durante la campaña de 1982, Arellano se consolidó como el novillero más distinguido de su generación, compartiendo cartel con otros diestros notables como Manolo Mejía —torero técnico de escuela clásica, muy a la manera de Manolo Martínez, quien fuera su amigo y protector— y Ernesto Belmont, quien se había convertido en un alternante temible por su valor y entrega total en cada actuación.

 

La Alternativa que Nunca Pudo Disfrutar

 

El 4 de junio de 1984, en la plaza de toros de Monterrey, Valente Arellano tomó la alternativa de manos de Eloy Cavazos, con Miguel Espinosa "Armillita" como testigo. Esa tarde cortó una oreja, confirmando las expectativas que había generado como novillero. Fueron apenas dos meses los que pudo disfrutar de su nueva condición de matador de toros.

 

Un Año Fatídico

 

1982 había sido un año complicado para el toreo, marcado por lesiones, fracturas y tardes polémicas que ensombrecieron la temporada. Sin embargo, fue también el año en que brilló con luz propia la generación de Valente Arellano, quien con sus cinco actuaciones en la Plaza México había escrito folios importantes en la historia del toreo mexicano.

 

El Cruel Destino

 

La ironía del destino quiso que el día en que Valente Arellano perdiera la vida en aquel fatídico accidente, su nombre permaneciera anunciado en el cartel de la plaza de Monterrey, como un último testimonio de una carrera que prometía llevar el toreo mexicano a las más alto de la tauromaquia nacional.

 

Con la muerte de Valente Arellano, México perdió al que se proyectaba como el torero más taquillero y arrojado de su generación. Su recuerdo perdura como el de una promesa truncada, un meteoro que brilló intensamente en el firmamento taurino antes de extinguirse para siempre.