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Hace un año se fue Fandiño | 18/6/2018

Se cumplió un año de aquella, dolorosa noticia de saber que la asta de un toro mató a Iván Fandiño, el León de Orduña al sur de Francia.

Lo que parecía una corrida normal, un festejo de rutina, terminó en tragedia, ya que al caer, tras perder los trastos, el toro le prendió por la espalda y ahí le infirió esa mortal y trágica cornada que le arrancó como en un suspiro su vida.

Tenía rotura de la vena cava y el hígado dividido en dos, con trayectorias de 30 y 20 centímetros.

Cuando le pregunte al Dr. Jorge Uribe, Presidente del Capítulo Internacional de Cirujanos  Taurinos, que había algo que hacer, con un dejo de dolor y pena, me respondió que no.

¡Yo me impacte, ya que al no ver sangrado hacia a fuera, imagine que algo se podía haber hecho!, y llegue a pensar que el actuar de los médicos presentes, pudo haber sido lento.

Me corrigió el Dr. Uribe Camacho y explicó que no había realmente nada que hacer, ya que la lesión era muy fuerte y el sangrado fue hacia adentro, por lo que el Fandiño se puso morado, al momento de ser asistido y aun así, pedía ayuda, ya que sentía que la vida se le estaba yendo.

El León de Orduna, había sido un torero que luchó por todo para ser alguien en el medio. Y su paso por Madrid en los dos últimos años de comparecencia, nos dejaba un sabor de torero recio.

Aún recuerdo aquella entrevista en pleno ruedo de la ganadería de Torreón de Cañas a donde asistió para tentar vacas que le dio el ganadero Julio Uribe para su actuación del 12 de octubre del 2014.

Firme de conceptos, Fandiño tenía como meta llegar a la Plaza México, pero nunca se pudo cerrar la negociación y mire que ha sido una pena, ya que esa actuación del 12 de octubre dejo dos orejas y dos salidas al tercio; y el silencio se quedó con Arturo Saldivar; una semana después vino una salida a hombros a lado de Arturo Macías, tras cortar oreja a su primero, y dos orejas a un toro de regalo.

De la realidad, Fandiño pasó a ser un mito, y recordaremos siempre al hombre que siendo torero, hoy la gente lo llama leyenda.

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